Psicología Católica Integral - Mercedes Vallenilla
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Testimonio de Monse

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🇲🇽 México

Jugué softball muchos años en mi vida y es un deporte que disfrutaba muchísimo, sobre todo cuando lograba hacer un «home run» o dar un hit muy bueno.

Cuando comencé hablar con Merce tenía 25 años. Aprendí tantas cosas que todavía tengo muy presentes. Una de esas es: vivir la vida como el softball. Disfrutándola al máximo, jugando en equipo, aceptando errores y cuando venga una buena lanzada -que podría ser incluso algún tipo de situación difícil- dar el mejor batazo que puedas.

Pero esto aplicó también dejando pasar una mala bola cuando sea necesario. Convirtiendo el dolor en amor. Abrazado el dolor con amor. No dejando que el dolor te robe el amor. Aceptando la realidad y las personas como son. 

Crecí en una familia bastante disfuncional, por lo que muchos años de mi vida crecí creyendo que no era valiosa, viéndome menos que los demás. El Buen Pastor, a través de Merce me hizo darme cuenta de que caminaba en la vida como un regalo todavía envuelto… Me daba miedo salir y ser como soy.

Con la gracia de Dios me ayudó a encender todos mis resortes interiores, para salir, ser feliz y ser libre. Me siento tan afortunada y agradecida con Dios y con Merce por ese tiempo que me acompañó y me compartió su gran amor y pasión por la vida. Sabiendo que con Dios siempre hay Victoria.

Otros testimonios

La terapia psicoespiritual con Merce fue un parteaguas en mi vida. Antes de empezar a trabajar con Merce, yo había estado en otros procesos terapéuticos con otros psicólogos, en los cuales me sentí desilusionada, frustrada, juzgada, estancada, desesperanzada, culpable, angustiada, pero sobre todo limitada a poder hablar sobre ...

Hace mucho tiempo leí: “descubre la paz y corre tras ella”. Durante años me encontré dentro de un sistema de vida donde poco a poco borre el grado de conciencia personal como parte de la libertad para crecer y desarrollarme, ni siquiera fue de forma obligada, solo viví ...

Soy Alejandra de México y soy religiosa. Tenía 43 años cuando comencé mi terapia psicoespiritual con Mercedes. La busqué aconsejada por la superiora de mi convento, pero no muy convencida de necesitarla, pero poco a poco pude ahondar en que esto tenía que ver con problemas más hondos ...