Testimonio de Ana

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🇲🇽 México

Me llamo Ana. Tuve la bendición de recibir terapia de Mercedes hace ya 4 años. Soy misionera católica dedicó mi vida y tiempo a extender el mensaje de Jesús.

Comencé a vivir una vida llena de tensiones y perfeccionismos. Quería ser la mujer perfecta que me había puesto como estereotipo. Vivía tratando de cubrir con el trabajo y servicio mi valor; yo valía tanto cuanto hacia y me vi envuelta en un hacer y hacer que me dejaba cada día más vacía.

Así duré muchos años. Al no poder alcanzar mis expectativas me frustraba y me causaba ansiedad. Necesitaba ayuda y quería alguien que respetara y entendiera, mi fe y la razón de mi entrega a los demás.

Merce con enorme delicadeza fue colocando en su lugar mis verdades, certezas y necesidades integrando mis facultades en su lugar y dando fuerza a las cualidades y dones que había recibido de Dios. Ahora vivo con mucha más plenitud y alegría, la vida y misión de servicio, me doy cuenta de lo que quiero y necesito para poder ser feliz y llegar a mi meta final que es amar y ser amada.

Las personas que vivimos para Dios tenemos la necesidad de Mercedes una psicóloga experimentada que sabe de humanismo, que experimenta y conoce la fe cristiana.

Mi profunda gratitud por el don de la vida de Merce que cada día se capacita para ser mejor psicólogo, mujer, esposa, madre y amiga. Su vida es un testimonio de inspiración y yo soy testigo de su coherencia y profundo compromiso por la sanación de sus pacientes y mi sanación.

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Antes del acompañamiento me sentía perdida en algunos aspectos de mi vida que no lograba entender, anteriormente había asistido algunas charlas, conferencias y retiros espirituales en búsqueda de ayuda. Considero que el acompañamiento psicoespiritual es importante como guía, te fortalece, te da confianza, me sanó, me liberó y ...

Llegué con Merce providencialmente por recomendación de una amiga de la cual pude ver el gran cambio después de su proceso. Estaba en un momento de mi vida que aunque tenía todo, me sentía frustrada y no sabía qué quería o porque sentía esto, tenía peleas absurdas con ...

Agradezco a Dios por permitirme conocer a Merce, quien me acompaño durante un año y 4 meses, después de este tiempo puedo decir que no fue fácil, pero la lucha valió la pena. Soy una mujer nueva, el Señor ha sido misericordioso. Lo pude sentir tantas veces a ...