Espiritualidad

Avatar AnimadoEl modelo está fundamentado en la espiritualidad del Buen Pastor como la figura de un Cristo “médico” que busca sanar a cada oveja, que deja a las 99 y va por la oveja perdida aunque haya caído a la cañada. Un Cristo que sufrió en la cruz y que comprende más que nadie lo que es el sufrimiento y el dolor humano, pero sobre todas las cosas que quiere curar nuestras heridas.

Jesús en el evangelio se presenta como el “Buen Pastor” que vino a dar la vida por nosotros sus ovejas. Y también se presentó como la “puerta del redil” porque con su pasión, muerte y resurrección, Él nos vino a abrir las puertas del cielo y con ello la redención, para que todos –sin distinción- podamos ser salvados por su amor y gozar de la vida eterna.

Jesús en Juan 10:14-15 se refiere como “El Buen Pastor” y nos aparece hablando de su muerte. “En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les habló por medio de esta alegoría, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto. El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. El huye porque sólo trabaja por el pago y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen, de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor. Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo”.

Luego en Hebreos 13:20 se nos presenta a Jesús como “El Gran Pastor” hablando de Su resurrección. “Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno, nos haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos”

En la 1 Carta de Pedro, se nos presenta Jesús como “El Príncipe Pastor” hablando de Su gloria. “ Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria. Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestidos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.

Como dice el salmo 23, Jesús es nuestro pastor, es el Buen Pastor que no solo ha entregado la vida para que tengamos vida en esta vida pero además en la eterna, sino que nos ha prometido ser compañero de camino, guiarnos, consolarnos, acompañarnos en cualquier circunstancia de vida, pero en especial aquellas donde vivimos un gran dolor, una gran perdida.

A imitación del Buen Pastor y en su nombre, intento brindar ese acompañamiento en el camino del dolor para que nunca más nos sintamos solos.  A través de un proceso emprendido como el camino que llevaron los apóstoles de Emaús, después de la muerte de Cristo, buscar junto a Él comprender todo aquello que podemos y debemos comprender a nivel espiritual y a través de herramientas psicológicas para que el dolor nunca nos robe el amor.

“El Señor es mi pastor; nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre, aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque tu estás conmigo, tu voz y tu cayado me sostienen. Me preparas una mesa ante mis enemigos, perfumas con ungüento mi cabeza y me llenas la copa a rebosar. Lealtad y dicha me acompañan todos los días de mi vida; habitaré en la casa del Señor por siempre jamás”   Salmo 23

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