Una gota en el mar

En la carta de San Pablo a los Efesios (4:11) señala que Dios mismo dio a unos la vocación de apóstoles, a otros profetas, a otros evangelizadores, a otros pastores y maestros con la finalidad de que al estar ordenados cada uno en sus funciones, podamos todos llegar a la unidad en la fe y al conocimiento pleno del Hijo de Dios que traerá la madurez al hombre y lo llevará a la plenitud de vida que la da solo Cristo.

Diferentes vocaciones

Al escuchar este pasaje en la misa del pasado viernes, me identifique plenamente y reflexionaba como -sin saberlo- Dios me había escogido para ser pastora con cada uno de mis pacientes y que es muy cierto que, al integrar en los procesos terapéuticos a Dios, todos ellos han podido alcanzar esa plenitud de vida, pues las palabras que siempre escucho cuando doy de alta a alguien son: me siento libre y me siento pleno.

En otros ámbitos profesionales, me ha tocado quizás el rol de maestra, cuando doy conferencias, en los cuatro libros que he escrito o cuando escribo en este blog y explicó ciertos temas desde la psicología y la espiritualidad cristiana.

Así fui repasando en mi mente como a lo largo de mi vida había ejercido diferentes roles con diferentes funciones que Dios desde el cielo me había revelado, algunas veces no de una manera inmediata, pero al descubrir su voluntad y ver atrás me daba cuenta de que todo lo que me había pedido tenía una razón de ser; pues sin saberlo, me estaba capacitando para lo que me pediría en un futuro.

Iniciativa de Dios

Una gota en el mar

Siempre he pensado que Dios no escoge a los que estamos capacitados, sino que capacita a los elegidos. Al final, ha sido una elección que ha partido de la iniciativa de Dios y que nosotros al responderla, solo tenemos el mérito de haber dicho que si. Y es un hecho que dijimos que si simplemente porque la experiencia de sentirnos amados por Dios nos ha nutrido el alma para hacerlo y ese amor es lo que sostiene contra viento y marea todo ese esfuerzo todos los días.

Así surgió este blog que casualmente esta hoy en su quinto cumpleaños. Estaba rezando ese día en la playa sentada viendo el infinito del mar. Actividad que intento hacer por años y que me llena de profunda paz. Allí no solo agradezco el estar viva, sino que acostumbro a pedirle a Dios que sane a cada uno de mis pacientes, pues al final se que es solo la gracia que Dios otorga en el alma la que sana y yo soy solo un simple instrumento de su amor.

Así es el Espíritu Santo

Ese día y sin que remotamente se me hubiera ocurrido a mi, el Espíritu Santo puso esa idea en mi mente: hacer un blog. Salí de allí sonreída porque pensaba que era un invento creativo de Dios muy alejado a mi realidad de vida: no solo porque a mi edad no tenía idea como hacer un blog ni me sentía tampoco capacitada para hacerlo, sino que uno de mis síndromes está en mis manos y por ello he perdido la capacidad de escribir. En ese momento pensaba que a mi edad no podía convertirme en una “millennial” de 44 años y que, además, para mis manos sería un poco difícil intentar hacer algo que dependería de ellas al 100%.

Esa semana nos fuimos a nuestra ciudad vecina a renovar la visa americana mi esposo, mi hijo y yo. Estábamos en la habitación del hotel con las computadoras mientras mi esposo salía del baño. Mi hijo universitario arrodillado en el piso con su computadora en la cama y yo estaba sentada en la cama recostada en las almohadas con la computadora en las piernas intentando acabar mi tercer libro.

Sin haberle dicho a nadie la idea que mi gran amigo el Espíritu Santo había puesto en mi cabeza esa semana, no solo porque la consideraba imposible sino muy poco adecuada a mi realidad, mi hijo de repente me dijo: “Ma, mira. Me he distraído con esta plataforma para blogueros y me puse a practicar haciéndote un blog” enseguida volteé a ver a su lap top y allí ya estaba creado mi primer blog.

Dios nos sorprende siempre

Me quede asombrada y perpleja. Mi hijo no estudio nada que tenga que ver con esto sino con finanzas. Y no sabía de dónde había sacado esa idea. Le pregunté: “Hijo, de dónde sacaste esa idea” me dijo: “no se Ma, pero creo que debes comenzar tu propio blog porque es una manera muy eficaz de poder escribir todo lo que sabes y así optimizar la ayuda a otros”. Mi esposo al escuchar la conversación secundo la idea y desde ese día hasta la fecha no ha dejado de apoyarla y patrocinarla.

No puedo en palabras expresar lo que sentí ese día en mi interior. El Señor, que todo lo ve en nuestros corazones supo de mis miedos. Y allí estaba mi hijo siendo un instrumento del Espíritu Santo para poner en mis manos un recurso que estaba destinado a ayudar a muchas personas por amor.

A Dios rogando y con el mazo dando

Me quede semanas hasta altas horas de la madrugada estudiando tutoriales en YouTube para aprender a diseñar y usar un blog. Definitivamente todo un reto a mi edad. Me quedaba horas picándole a las opciones y cometiendo graves errores hasta que un día me sentí con un poco más de confianza para hacer mi primera publicación.

A pesar de ser escritora, me tarde dos días en afinar mi primer articulo. Hoy, me parece mentira pues me tardo alrededor de una hora en escribirlos. Ese articulo lo recuerdo con especial cariño, pues escribí lo que llevaba en mi corazón, pero era la primera vez que lo compartía por una vía que no eran las conferencias o los libros.

Antes de apretar el botón de publicar, recuerdo pensar “esto es un error” pero mi fe me hizo dar ese salto a lo que yo sentía “un abismo”. Un lugar, una zona que no me era familiar y que sentía por mi edad que estaba usurpando. No solo por mi vida, sino porque mi blog abarcaría los dos temas más íntimos de una persona: sus creencias religiosas y los problemas de la mente. Mente y Alma, todo en una misma pagina.

Los frutos se riegan con el sacrificio

Cuando mi blog llego a las 2,500 visitas estaba impactada. Hoy me da alegría recordar eso. Después de 5 años de trabajo arduo puedo estar satisfecha del bien que Dios se ha servido hacer a través de cada uno de los contenidos que en ella publico. Todos y cada uno de ellos, no han sido producto de mi mente que se ha sentado a pensar qué será lo correcto o qué gustará más, pues créanme que no tengo tiempo para eso por estar todo el día en consulta con mis pacientes.

Todo lo publicado estos cinco años ha sido más bien producto del soplo que el Espíritu Santo sigue dando a toda mi persona de forma constante, no solo para decirme que desea que haga en él, sino de qué forma quiere que lo haga. Y así, el blog fue evolucionando a no ser solo un blog de artículos, sino de videos de autoayuda, de reportajes, de animados, de los hermosos testimonios de las “Historias de a Pie” y de los recientes Podcast.

Al final, un sin fin de herramientas psicológicas y espirituales para la vida misma. Y en cada proyecto, he tenido la certeza de que, si a una sola persona le ha servido para acercarse a Dios, mejorar su calidad de vida o reflexionar a través de una luz que recibió al leerlo y buscar ayuda, todo el esfuerzo y sacrificio de horas de trabajo dedicado a hacer cada uno de estos materiales ha valido la pena.

Hacer el bien cuesta

Intentar hacer el bien hoy en día aportando esa pequeña gota en el mar sin mirar a quien es una tarea heroica. Pues, así como hay personas que sin conocerte están agradecidas con la labor desinteresada de la cual se benefician en sus vidas, también me he encontrado con la gran sorpresa de que -por ejemplo-, personas allegadas y conocidas por mi o por mi esposo, nos han bloqueado de sus celulares porque les molestó que les enviáramos una vez a la semana alguna de mis publicaciones.

Este hecho en especifico me hizo reflexionar mucho en el origen de la molestia y es que supuestamente cometimos un error pues “debimos pedir permiso primero” para enviar este tipo de artículos. La pregunta inevitable que me surgió fue si alguien le pide permiso a otra persona para enviar por whats app chistes, memes o videos virales que pueden incluso tener contenidos groseros, obscenos, superficiales o simplemente que representan un contenido con una moral distraída que afecta además de forma negativa a la persona.

Honestamente en la vida cotidiana nadie pide permiso de antemano para enviar contenido de cualquier tipo a los grupos o contactos que tenga en sus celulares. Pero mucho menos le pide permiso a alguien a quien aparentemente conoce o tiene tiempo conociendo sin importar si se vean con frecuencia o no y que además cree en la religión católica. Pues, obviamente nunca enviaríamos estos contenidos por respeto a personas con otras creencias a las nuestras pues nuestro propósito nunca ha sido hacer proselitismo, sino simplemente poner a la disposición de otros lo que pensamos es un bien sabiendo que ese otro decide si lo es.

Valorado por algunos

Este es el reflejo del mundo en que hoy vivimos. Si recibes diariamente un contenido moralmente incorrecto o superfluo, nadie se molesta y nadie piensa: “debiste primero pedirme permiso”. Pero si recibes un contenido solo una vez a la semana o máximo dos veces a la semana profundo que está orientado a ser una herramienta eficaz para la vida misma ya sea del ámbito psicológico o espiritual siendo de antemano católico (sin importar si se practica o no) y que además no estas pagando por ello, entonces allí si surge una molestia porque se experimenta como un ataque a la intimidad de la persona.

Hacer el bien es costoso y a veces muy doloroso. Poco valorado por muchos y muy valorado por pocos. Pero estoy convencida por mi fe, que cuando Dios ha permitido hacerme saber por medio de un pequeño pero profundo mensaje el bien que El ha destinado hacer a las almas humildes y sencillas, experimento una gran emoción y profunda gratitud con Dios por haberme escogido para esta hermosa misión de “pastora” de las almas y también de “maestra” siendo el único Pastor y Maestro supremo Jesucristo, el único hijo de Dios.

Gracias por hacer el bien

Le dedico estas palabras hoy que cumple mi blog cinco años de haber sido creado a todas las personas que se dedican a hacer el bien, a todos aquellos que, con una enorme carga de sacrificio y coste personal, invierten horas de su tiempo, horas de descanso, sus fines de semana y sus recursos personales a ayudar a otros de la forma como Dios se lo haya pedido. Quiero que tengan la certeza de que en el cielo El todo lo ve y que siempre valdrá la pena, aunque a veces tengamos que vivir quejas, criticas, indiferencia y rechazo. Y aunque veamos que éste quizás es el gran problema de los llamados “católicos” de hoy a diferencia de otros grupos religiosos que se apoyan, sostienen, se motivan mutuamente y hasta patrocinan sus propias iniciativas dándole alas a sus hermanos en vez de intentar cortarlas.

Para los que critican a otros que se dedican a hacer el bien, les pido que se pregunten que están dispuestos Ustedes a hacer por amor a Dios y a las demás personas. Y antes de decir una palabra que puede desmotivar y desalentar todo ese esfuerzo, piensen por un segundo en todo el trabajo y sacrificio que hay detrás de aquello que ven.

Solo por amor

No es en la perfección de lo que hacemos lo que debe estar llamado a evaluarse. Sino las toneladas de amor y sacrificio que ponemos en todo aquello que desinteresadamente estamos entregando a otros solo por amor. Clic para tuitear

Es un hecho que, allí termina nuestra labor, donde comienza la libertad de otros para optarlo. Pues cada uno es libre de escoger lo que considera un bien para su vida y rechazar lo que considera un mal, pero no a la inversa.

Quiero agradecer con estas líneas, a todas las personas que han valorado cada uno de esos contenidos que he intentado entregar en estos cinco años en que cumple mi blog de aquel día en que mi hijo me lo creo por inspiración del Espíritu Santo. Actualmente el mismo esta siendo leído por personas que viven en 78 países alrededor del mundo de todos los continentes, he publicado más de 120 entradas a través de los contenidos en todas sus formas con casi 60 mil visitas a la página. Se que es poco en comparación con otros portales, pero para mis esos números no miden lo trascendente que ha sido el cambio en una sola persona gracias a ello y a su vez, el bien que le ha hecho a mi alma a darle un nuevo sentido a todo lo que vivo y padezco a través de mi enfermedad.

Madurez en la misión

Gracias a la madurez que alcanzó el blog, en un mes estará saltando a la “vida adulta” a pasar a ser una página formal con más opciones y posibilidades de ayuda. No solo porque así han mencionado los asesores que es lo que debo hacer, sino porque todo lo que hago por amor a Dios y por el bien de las almas es lo único que me hace feliz.

He intentado todos estos años amar a otros como Dios a mi me ha amado a través de los dones y talentos que he recibido y que pongo a disposición de otros. Y aunque estoy llena de limitaciones, no solo de este cuerpo enfermo que me taladra a diario por el dolor que experimento en el, el amor que recibo a diario por el simple hecho de amar a otros, aunque no los conozca, me llena el alma y me hace inmensamente feliz.

Le agradezco a Dios el don de sus vidas -aunque no los conozca- para la mía. Creo firmemente que nadie se cruza en tu camino por casualidad, aunque sea a través de un blog. He dedicado toda mi vida a consolar a otros en su dolor, a darles un poco de luz en la oscuridad, a brindarles mi mano desinteresadamente, a darles amor en medio del dolor. Y a cambio he recibido -sin esperarlo- y -sin buscarlo- muchas gracias en mi alma y he experimentado en carne propia lo que Dios puede hacer a través de alguien como yo, muy limitado, pero con un deseo genuino de amar hasta el final.

Este es mi por qué

Soy muy feliz y pretendo seguir siendo feliz haciendo lo que mas me gusta: ayudar a otros en su dolor y sus penas de todas las formas y maneras posibles. Lo sencillo es lo que a mi me llena el alma, no necesito nada más que el amor de los que me rodean y el amor que El me inspira entregar a los demás, a quien sea, a quien se cruce en mi camino sin importar si cree o no, sin importar si tiene dinero o no, sin importar si esta lejos de Dios o no, sin importar donde vive, que nacionalidad tiene o que lengua hable.

Eso es lo único que espero de esta vida. Seguir sirviendo y seguir amando, aunque a veces no recibas lo mismo a cambio. Se que el día que tenga que partir a la casa del Padre, tendré algo en las manos que llevarle y solo deseo ser recordada por eso: por que intente amar con todo mi ser a otros en nombre de Dios.

Mi pequeña gota en el mar

Concluyo este quinto aniversario de mi blog con dos frases de la Madre Teresa: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”. “A veces, no podemos hacer grandes cosas, pero si hacer pequeñas cosas con amor”

Gracias a mi familia conformada por mi amado esposo y mis dos hijos porque hoy, este blog se ha convertido en un proyecto familiar del cual todos opinan y todos apoyan de alguna u otra manera.

Gracias a todos mis lectores alrededor del mundo por acoger esta misión de vida que solo por amor he decidido en libertad llevar a cabo. Ustedes permiten que el texto de los Efesios con que comencé este articulo se haga vida, al intentar cumplir y asumir mi función orientada a contribuir a la madurez del hombre y a la unidad en la fe. Unidad que tanto nos hace falta a todos los que nos profesamos católicos, apostólicos y romanos. ¡Dios los bendiga!

Mercedes Vallenilla

Mercedes Vallenilla

Psicóloga Católica Virtual / Conferencista Internacional / Escritora / Blogger

Psicóloga con más de 25 años de experiencia dentro de la Iglesia Católica en diversos países. Pionera en la atención psicológica de manera virtual con 17 años de experiencia. Autora de 4 libros sobre psicología y espiritualidad cristiana. Estudiante en su fase final de la Maestría en Ciencias de la Familia para la consultoría en el Instituto Pontificio Juan Pablo II.

Mercedes Vallenilla

Psicóloga Católica Virtual / Conferencista Internacional / Escritora / Blogger

Psicóloga con más de 25 años de experiencia dentro de la Iglesia Católica en diversos países. Pionera en la atención psicológica de manera virtual con 17 años de experiencia. Autora de 4 libros sobre psicología y espiritualidad cristiana. Estudiante en su fase final de la Maestría en Ciencias de la Familia para la consultoría en el Instituto Pontificio Juan Pablo II.

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