¿Realmente te conoces?

Aun conservo mi primer diccionario de psicología de cuando era estudiante por allá del año de 1988. Me gusta ver en él como se definen algunos conceptos porque 30 años después puedo ver la evolución en el conocimiento de mi profesión como ciencia y cómo algunos conceptos se han migrado a criterios más amplios y más fundamentados a lo que en ese momento se conocía.

El autoconocimiento en el pasado

El autoconocimiento en ese diccionario es definido como “la orientación al conocimiento al propio yo”. Se trataba de estudiar al si mismo como una representación configurada y duradera de la experiencia del individuo en sus “peculiaridades” en el ser, la conducta, las predisposiciones, las capacidades, las actitudes y las motivaciones. Estas representaciones poseen su propia historia de desarrollo y es única para cada individuo.

En esa época se hacía referencia a cómo en la antigüedad griega se exigía el autoconocimiento como una base necesaria para el despliegue y para la configuración de la propia personalidad como se desprendía, por ejemplo, en la inscripción en Grecia del templo de Apolo en Delfos: “Gnothi Seauton” que significa “conócete a ti mismo”.

El autoconocimiento considerado sinónimo de la conciencia de si mismo, se derivaba bajo este enfoque en tres pilares, 1) la autobservación 2) las experiencias que el hombre vivía y que eran confrontadas con aquellos problemas con su medio ambiente, pudiéramos decir que a partir de los conflictos interpersonales el hombre pensaba que le pasaba y se confrontaba a si mismo y 3) por la comunicación interhumana donde obviamente al recibir retroalimentación verbal y no verbal podíamos interpretar de ella.

el autoconocimientoPascal y Kant mostraron la necesidad de ser exigentes con respecto a este tema y otros filósofos antiguos mostraron -por el contrario- su escepticismo al respecto. Mientras que, algunos pedagogos antiguos mostraron la necesidad del autoconocimiento; diversos modelos en psicología han exigido en el pasado esa necesidad orientada a ello.  Esto parte del supuesto que el psicólogo -sino se conoce- interfiere de manera significativa en los procesos terapéuticos.

Por ello, el autoconocimiento en el pasado estaba muy ligado a deslindarse de algún sistema teórico y más bien orientarse al examen de la propia trayectoria vital, analizando las situaciones externas y las circunstancias del desarrollo personal para que esto de cabida a un juicio critico de las propias condiciones psíquicas de la persona humana.

Dentro de esta orientación, ya se hablaba del autoengaño pues se mencionaba que si bien es cierto que podemos conocernos también es cierto que la psique puede engañarnos lo cual no permite la adaptación a la realidad porque anteriormente esa realidad se esta percibiendo de manera confusa o distorsionada.

El autoconocimiento en el presente

En estos tiempos, ha evolucionado de manera muy activa el concepto del autoconocimiento. Creo que antes estaba más orientado a darle un papel determinista al inconsciente y pareciera que estaba más en manos de terapeutas que ayudaban al hombre a conocerse y que sin ellos, esto parecía no ser tan posible, pero a la inversa también pues si el psicólogo no se conocía podía influir negativamente en la persona que pedía ayuda lo cual sigue siendo considerado hoy.

A su vez, pareciera que se le otorgaba una connotación desde mi perspectiva más orientada a un reduccionismo en cuanto al poder del inconsciente sobre el ser humano “común” más que una posibilidad accesible a todos; en especial a aquellos que deseen emplearse en la tarea de poder indagar con objetividad en su autoconocimiento personal con o sin ayuda de un externo.

Hoy, el autoconocimiento está disponible para cualquier persona en cualquier contexto sin importar la edad y sin importar que esté en un escenario terapéutico ayudado por un psicólogo. Más aún, tampoco es necesario presentar un síntoma o estar en desorden emocional para poder acceder a este autoconocimiento.

Si bien es cierto que todo proceso terapéutico bien llevado conduce a que el paciente se conozca es simplemente por el hecho de que estamos ayudándolo a no solo dar explicaciones racionales de su comportamiento sino más bien orientado a un aspecto muy positivo, el cual es enseñarles con qué de sus recursos personales cuenta para afrontar las realidades de dolor que no se pueden cambiar; pero a su vez, a orientar esos recursos para modificar las realidades que si pueden cambiar haciendo modificaciones puntuales gracias a ese conocimiento que se adquiere.

El autoconocimiento en la Inteligencia Emocional

El autoconocimiento por tal motivo es hoy la primera dimensión de la Inteligencia Emocional que brillantemente ha sido producto de años de investigación por Daniel Goleman*.

Aunque en este articulo no indagaré en ese tema tan amplio hablando de todas las dimensiones y sus aptitudes, solo quisiera hacer una breve referencia pues dentro de ella considero que se comprende de una forma mucho más amplia el tema.

La Inteligencia Emocional tiene una base científica basada en la misma neurociencia. Esto quiere decir que la parte emocional del cerebro aprende de un modo diferente a la del cerebro pensante; es decir a la razón y sus procesos cognitivos.

El centro de la emoción está equipado con las habilidades necesarias para manejarnos efectivamente y para la destreza social. Pero, sino nos conocemos ¿cómo podríamos entonces hacer uso de ellas y potenciar esas habilidades?

Lo que no es la Inteligencia Emocional

Por lo tanto, como el mismo autor aclara, la Inteligencia Emocional no es ser simpático. Pues, de hecho, muchas veces requiere enfrentar sin rodeos a alguien para hacerle ver una verdad importante, aunque sea muy molesta, dolorosa o dura, pero si muy significativa que haya estado evitando y que definitivamente el “conocerla” podrá cambiar el curso de su vida teniendo un impacto muy trascendente en ella.

Tampoco implica dar rienda suelta a los sentimientos y las emociones como algunos teóricos han enfocado. No buscamos conocernos para “sacar” todo a fuera. De hecho, podría utilizar un término un poco más grotesco que muchos utilizan y es el de “vomitar” todo lo que se siente fuera de si mismo. ¡Y cuántas personas utilizan las redes sociales en el día de hoy para hacerlo!

Utilidad del autonocimiento

Más bien a lo que me refiero es que por medio del autoconocimiento personal podemos aprender a conocernos de tal manera que a su vez podemos convertirnos en unos expertos en manejar nuestros sentimientos llegando a expresarlos adecuadamente y con mucha efectividad sin crear roces, fracturas o rompimientos.

Esto es hoy de una gran utilidad pues permite que personas trabajen juntos sin roces por una meta común o que incluso puedan convivir de manera adecuada sin que eso también signifique que llegaran a ser amigos. También es vital para llevar negociaciones con éxito, llegar a la solución de problemas y hasta evitar conflictos innecesarios, simplemente porque el manejo adecuado del mundo emocional hace que las cosas funcionen.

El autoconocimiento y el coeficiente intelectual

Tampoco conocernos se refiere al coeficiente intelectual y cuán preparado estaré por ello para tener éxito en la vida. Cuando se ha demostrado que el coeficiente intelectual no tiene que ver con la Inteligencia Emocional sino con el conocimiento que tenga de mis aptitudes, habilidades y de ello dependerá justo la forma como nos interrelacionamos.

La evidencia actual señala que las personas con un alto coeficiente intelectual de hecho muestran enormes dificultades para poderse interrelacionar y esto no solo es a nivel personal sino laboral, lo cual terminará representando un gran impedimento para trabajar en equipo, para crear armonía y llegar a soluciones en conjunto.

Con esto no estoy queriendo decir que las personas con un alto coeficiente intelectual no puedan llegar a ser inteligentes emocionales, sino a los cambios de paradigma que se han venido haciendo gracias al avance que la misma ciencia ha venido teniendo en cuanto a la evidencia recolectada.

El coeficiente intelectual se desarrolla y cambia muy poco hasta la adolescencia. La inteligencia emocional en cambio no está determinada por los genes; más bien puede ser aprendida en gran medida y continúa desarrollándose a medida que avanzamos en la vida aprendiendo de las experiencias. Esto quiere decir, que no solo podemos aprender, sino que podemos desarrollar positivamente esas aptitudes.

¿Qué es el autoconocimiento?

Las personas por lo tanto pueden aprender a adquirir una aptitud, a medida que se adquiere una aptitud desarrolla una destreza o habilidad para mejorar sus propias emociones y encauzar sus impulsos. Gracias a ello, se crea un flujo motivacional y en consecuencia mejoran sus habilidades sociales y su empatía. A todo esto, se le llama madurez. Pero nada de esto se puede obtener sin el autoconocimiento.

El autoconocimiento por lo tanto desde el enfoque de la Inteligencia Emocional está definido por el conocimiento de los propios estados internos, las preferencias, los recursos y las intuiciones que tenemos. Clic para tuitear

Algunas Aptitudes

El autoconocimiento está conformado por tres aptitudes. 

Conciencia Emocional que se refiere al conocimiento de las propias emociones y sus efectos. Para ello, necesitamos saber cómo afectan las emociones nuestro desempeño; la capacidad de utilizar nuestros valores para orientar la toma de decisiones.

Las personas dotadas de esta aptitud saben qué emociones experimentan y por qué. No las reprimen, pero tampoco las emociones los dominan porque perciben claramente los vínculos entre sus sentimientos y lo que piensan, hacen y dicen. Reconocen qué efecto tienen sobre su desempeño y conocen sus valores y metas siendo guiados por ellos.

Autoevaluación precisa se refiere a conocer las propias fuerzas y sus límites, los recursos interiores, las habilidades, pero también saber hasta donde llegamos. Las personas dotadas de esta aptitud conocen sus puntos fuertes y debilidades. Son reflexivas y aprenden de la experiencia. Están abiertas a la critica sincera y bien intencionada además tienen apertura para incluir nuevas perspectivas, al aprendizaje constante y el desarrollo de si mismas. Son capaces de mostrar el sentido del humor y perspectivas con respecto a sí mismas.

Confianza en uno mismo que se refiere a la certeza sobre el propio valor y facultades. Al fuerte sentido de lo que valemos y de nuestras capacidades. Las personas dotadas de esta aptitud se muestras seguras de si mismas y tienen presencia. Pueden expresar opiniones que despierten rechazo y son capaces de arriesgarse por lo que consideran correcto. Son decididas, por lo que pueden tomar decisiones firmes a pesar de la incertidumbre y las presiones circundantes.

Urgente necesidad de conocernos

El autoconocimiento es un constructo que ha evolucionado mucho desde que fui estudiante hace 30 años. Es vital desde mi perspectiva -no solo para crecer- sino para poder vivir de forma equilibrada la vida misma. El mismo autor ha señalado que no podemos hoy en día darnos el lujo de ser “analfabetas emocionales”.

Ciertamente, aunque es un término muy fuerte si usamos el sentido común entenderemos que, si para manejar un avión se requiere conocerlo mucho primero y conocer además una variedad de factores del medio, entonces con más razón dada la complejidad que tenemos como personas, debemos de conocernos a nosotros mismos para poder conducirnos por la vida de forma equilibrada.

Si quieres crecer en todos los sentidos como persona, tanto en el ámbito personal como laboral, debes de conocerte.

Mercedes Vallenilla

Mercedes Vallenilla

Psicóloga Católica Virtual / Conferencista Internacional / Escritora / Blogger

Psicóloga con más de 25 años de experiencia dentro de la Iglesia Católica en diversos países. Pionera en la atención psicológica de manera virtual con 17 años de experiencia. Autora de 4 libros sobre psicología y espiritualidad cristiana. Estudiante en su fase final de la Maestría en Ciencias de la Familia para la consultoría en el Instituto Pontificio Juan Pablo II.

Mercedes Vallenilla

Psicóloga Católica Virtual / Conferencista Internacional / Escritora / Blogger

Psicóloga con más de 25 años de experiencia dentro de la Iglesia Católica en diversos países. Pionera en la atención psicológica de manera virtual con 17 años de experiencia. Autora de 4 libros sobre psicología y espiritualidad cristiana. Estudiante en su fase final de la Maestría en Ciencias de la Familia para la consultoría en el Instituto Pontificio Juan Pablo II.

Compartir

Facebook 0
WhatsApp
Twitter
LinkedIn 0

Todos los materiales contenidos en este sitio incluyendo, pero no limitado a texto, logotipos, contenido, imágenes (animadas y estáticas), iconos, videos y fotografías, entre otros están protegidos por las leyes de Derechos de Autor tanto nacionales como internacionales.

En relación con todo lo contenido en el sitio, se prohíbe la reproducción, uso, copia, impresión, distribución, publicación, traducción, adaptación, reordenación y cualquier otro uso o modificación total o parcial de los datos y obras contenidos en esta página o su contenido por cualquier medio y de cualquier forma. El material podrá ser utilizado sólo para uso personal, no lucrativo ni comercial citando la fuente original del autor.

Que el dolor no te robe el amor

Qué el dolor no te robe el amor

Autora: Mercedes Vallenilla

Adquiérelo en línea en su versión digital o impresa

All Inclusive

All Inclusive

Autora: Mercedes Vallenilla

Adquiérelo en línea en su versión  impresa