El Desierto

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 Autor: Natalia Telles / 18 años.

Nadie fue creado con el propósito de tener una vida miserable. Es más, desde aquel segundo que Dios decidió darnos el soplo de vida, su principal objetivo fue que viviremos junto a Él una vida plena y feliz. Pero somos tan complicados que hasta nos volvemos exigentes con nuestro Creador. Si nos hace falta algo, le reclamamos y justificamos como si con eso fuéramos a ser “realmente felices” o quizás por alguna bendición lo tenemos todo, pero siempre queremos más y le decimos a Dios que falta algo y que pudiéramos ser “aún más felices”.

Todos hemos pasado o estamos pasando por una etapa en la que nos sentimos inestables, donde algo vino a robarnos la paz y tenemos ese sentimiento de que falta algo. Quizás sean problemas económicos o de relaciones interpersonales, una enfermedad terminal o la partida de un ser querido. Hay tantas posibilidades de las situaciones de vida que podemos pasar y lastimosamente es cuando nos percatamos que en realidad fuimos felices.

Es ese el momento en que podemos darnos cuenta de que Dios nos puso en una especie de “desierto” donde no vemos camino ni para atrás, ni para adelante. Y nos empezamos a sentir frustrados porque pensamos que a Dios se le olvidó dejarnos marcado el camino. Nuestro orgullo decide que hay que valerse por sí mismo y descifrar el camino correcto para salir de ese lugar sin sentido.

Intentamos ver hacia atrás: el pasado. A ver si hay un camino marcado donde se pueda regresar hacia aquella vida con paz. Recordamos aquellos momentos en los cuales no había mayor preocupación, vemos fotos y nos fijamos que lo más notable es la sonrisa que teníamos. La mente se hunde en el pasado y el espíritu sigue en el desierto.

Entonces cambiamos de técnica y vemos hacia adelante: El futuro. Pero la imaginación es a veces peligrosa y pensar en todo lo que pudiera pasar nos llena de incertidumbre.

Ningún camino lleva hacia alguna parte fuera de ese lugar. Entonces nos enojamos aún más con Dios porque nos sentimos ahora abandonados, sin darnos cuenta que él no se movió ni un solo segundo. Porque es cierto que en un desierto puedes ver hacia atrás y hacia adelante, pero lo único que se ve claro es donde estamos parados: el presente.

No importa como sea el desierto por el cual estás pasando. Siempre hay un cielo arriba con un Dios misericordioso velando por ti a pesar de las decisiones que hayas tomado. Él solo espera que tú le des la pauta para entrar en tu vida. Y dejarlo entrar de nuevo no significa que te devolverá el pasado que tanto quieres ni te cumplirá absolutamente todos los deseos para el futuro. Dejar que Dios entre en tu vida, va más allá: su presencia le da sentido a todo. Porque al creer en sus promesas con fe, sabemos que Él busca nuestro bien y que sus planes son inimaginables.

Nunca es tarde pero quizás no sepas como decirle que estás dispuesto a atravesar ese desierto de su mano. Pues la manera más fácil de hacerlo es siendo agradecidos pues esto es una de las mejores cualidades que un humano pueda tener. Y aunque atravieses un desierto lleno de soledad, momentos duros, luchas diarias donde parece que no hay nada por lo cual agradecerle a Dios, agradece que fuiste un elegido para sentir su mano que te ofrece ver el desierto desde su perspectiva y aliviar el peso de la cruz que llevas sobre tus hombros.

“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también.  Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

Para qué luchar por algo que ya está perfectamente planeado desde la eternidad y gastar nuestras propias fuerzas si sabemos que Dios mismo planeó cada segundo de nuestra vida de manera a que nos dediquemos a cumplir la mayor misión humana: ser plenamente felices.

¡Deja a Dios ser DIOS es tu vida y te sorprenderás de los resultados!

Nota: Si tienes entre 16 y 25 ańos y quieres compatir tus reflexiones puedes enviarlas a: mvallenilla@icloud.com

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Linda Moran dice:

    Que linda reflexión me llego al corazon

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  2. Ricardo Flores dice:

    »Yo la voy a enamorar: la llevaré al desierto y le hablaré al corazón. Luego le devolveré sus viñas, y convertiré el valle de Acor en puerta de esperanza para ella. Allí me responderá como en su juventud, como en el día en que salió de Egipto. (‭Oseas‬ ‭2‬:‭14-15‬ DHHD)

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  3. Rebe Martinez dice:

    Jimmy! Sos increible, tus palabras me tocan mucho! Segui escribiendo y estoy tan orgullosa de vos. Tenes un don increible Naty! Dios nos habla atravez de vos! Te quiero ❤️

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